El increíble mito de Dédalo y su hijo Ícaro

El mito de Dédalo e Ícaro nos relata como un hijo ignora las advertencias de su padre y las leyes tanto del hombre como de la naturaleza. En la Grecia antigua, la línea divisoria entre dioses y el hombre era absoluta. El castigo para los mortales que intentaban cruzarla era muy severo. Tal fue el caso de Ícaro, hijo del genio inventor Dédalo.

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Historia y resumen del mito de Dédado e Ícaro

Años antes del nacimiento de sus dos hijos Ícaro y Yápige, su padre Dédalo era un personaje muy famoso en Grecia antigua. Según la mitología, era un genio, arquitecto, inventor, artesano y escultor que habitaba en Atenas. Se dice que es el responsable de la carpintería y todas las herramientas utilizadas para ello.

dédalo e ícaro

Entre sus obras tenemos que diseñó la primera casa de baños y la primera pista de baile. Además, realizó esculturas tan realistas que confundieron incluso al héroe Heracles (Hércules). Pero a pesar de su gran intelecto e ingenio, Dédalo era una persona egoísta y celosa.

Dédalo y Talos (Pérdix)

Un día, la hermana de Dédalo dejó a su hijo Talos en Atenas a cargo de Dédalo, para que este último lo educara en las artes mecánicas. Las capacidades de su sobrino eran notables y estaba destinado a convertirse en un gran artesano. Un día, Pérdix se inspiró en la espina de los peces para inventar la sierra. Con tan solo 12, tenía un intelecto muy superior al de su tío.

dedalo y perdix
Dédalo y Pérdix

Un día el dúo estaba en lo alto del templo de Atenea, divisando la ciudad y pensando en nuevos inventos. Dédalo, momentáneamente afectado por los celos, arrojó a Talos fuera de la Acrópolis. El joven genio murió inmediatamente. Por este crimen, Dédalo fue exiliado de Atenas y fue a parar a la isla de Creta y puesto al servicio del Rey Minos. En aquel lugar nacería su hijo, Ícaro, producto de su relación con la hermosa Naucrate, una amante esclava del Rey.

Dédalo, Ícaro y el laberinto del minotauro

En Creta, Dédalo actuaría como asesor técnico del palacio real. Para los hijos del rey, hizo juguetes mecánicamente animados que parecían vivos. Entre sus creaciones se dice que Inventó la vela y el mástil del barco, otorgando el control del viento al hombre. Con cada creación, Dédalo desafió los límites que hasta ahora separaban a hombres de dioses.

El dios Poseidón molesto con el rey Minos por no ofrecerle en sacrificio al mejor de sus toros, lanzó una maldición a Pasifae, la esposa del rey, como venganza. El dios hizo que la reina sienta una terrible atracción amorosa por el preciado toro del rey.

Bajo este hechizo, Pasifae pidió de favor a Dédalo que ayudara a seducir al animal. El genio inventor estuvo de acuerdo y construyó una vaca de madera hueca tan realista que engañó al toro. La reina se introdujo dentro de la creación de Dédalo y dio rienda suelta a su pasión con el animal. Producto de esto, Pasifae daría a luz al minotauro, un ser mitológico mitad humano mitad toro.

Laberinto del minotauro
Laberinto del minotauro

Esto, por supuesto, enfureció al rey quien culpó a Dédalo por permitir una perversión tan horrible de la ley natural.  Como castigo, obligó al inventor a construir un laberinto ineludible debajo del palacio que serviría como hogar para el minotauro. Dédalo ayudaría al héroe griego Teseo a derrotar al minotauro, al revelarle a Ariadna, la hija de Minos, el secreto del laberinto.

Por esta razón, el rey de Creta encarceló a Dédalo y a su hijo, Ícaro, en el terrible laberinto. Pero Dédalo no se quedaría quieto e ideó una forma para escapar de su prisión. En honor a las aves, él y su hijo volarían lejos de su encierro como solo los pájaros o los dioses podían hacerlo. Usando plumas de rebaños y la cera de velas, el inventor construyó dos pares de alas gigantes.

Teseo y el minotauro
Teseo y el minotauro

Al otorgarle sus respectivas alas a Ícaro, le hizo la siguiente advertencia:  volar demasiado cerca del océano humedecería las alas y las haría demasiado pesadas para usar; volar demasiado cerca del sol, el calor derretiría la cera y las alas se desintegrarían. En ambos era una muerta segura. Por tanto, la clave para su escape sería mantenerse en el medio.

Con las instrucciones claras, ambos hombres emprendieron su escape. Fueron los primeros mortales en volar. Mientras Dédalo mantenía su vuelo cuidadosamente, su hijo Ícaro estaba abrumado por el éxtasis de la huida y fascinado por la sensación de poder divino.

dédalo e ícaro

Dédalo solo podía ver con horror cómo Ícaro ascendía cada vez más alto, sin poder hacer algo para alterar el terrible destino de su hijo.  Cuando el calor del sol derritió la cera en sus alas, Ícaro cayó del cielo.

Así como Dédalo ignoró varias veces las consecuencias de desafiar las leyes naturales impuestas por los dioses, Ícaro también se dejó llevar por su propia arrogancia. Al final, ambos hombres pagaron sus acciones, Ícaro con su vida y Dédalo con su pesar.

Este fue el resumen del mito de Dédalo e Ícaro ¿Qué opinas de esta historia? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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